En las últimas décadas, Chile ha consolidado un sistema educativo que, en teoría, distingue dos grandes modalidades para la enseñanza media. Por una parte, la científico-humanista (EMCH), orientada fundamentalmente a la prosecución de estudios superiores. Por otra, la técnico-profesional (EMTP), que, además de cumplir con los objetivos de formación general, debe preparar a los jóvenes para una inserción laboral competente y, simultáneamente, ofrecer una base sólida para continuar estudios superiores. Sin embargo, en la práctica, la gestión de miles de liceos TP sigue replicando la lógica, los tiempos y las prioridades de sus pares científico-humanistas, generando una profunda desconexión entre lo que la EMTP promete y lo que realmente logra.
Según datos del Ministerio de Educación, la Educación Media Técnico-Profesional representa cerca del 36% del total de estudiantes de tercero y cuarto medio en Chile, con aproximadamente 166 mil jóvenes distribuidos en alrededor de 930 establecimientos (MINEDUC, 2025). Una cifra que no puede ser ignorada. La EMTP no es una modalidad menor. Concentra, además, a los estudiantes de mayor vulnerabilidad: el 85% de los liceos TP presenta alta vulnerabilidad, según el Índice de Vulnerabilidad Escolar (IVE) de JUNAEB (2020). Esto no es un dato menor, porque la vulnerabilidad no solo afecta las condiciones de aprendizaje, sino que demanda un tipo de gestión más compleja y adaptada, no una réplica de modelos diseñados para otras realidades.
El currículo rígido y desactualizado
Uno de los nudos críticos es el currículo. Mientras la EMCH se concentra en la profundización de áreas de formación general, la EMTP debe equilibrar esa formación con el dominio de competencias técnicas actualizadas y pertinentes al sector productivo. Sin embargo, desde el propio Ministerio de Educación se reconoce que "se trata de una actualización que busca responder a cambios tecnológicos, productivos y sociales que desafían tanto a los estudiantes como a los docentes" (Grupo Educar, 2026). La falta de actualización, sumada a la rigidez en la implementación curricular, provoca una brecha entre lo que los estudiantes aprenden en el liceo y lo que el mercado laboral demanda. Como advierten los expertos, los planes de estudio y los marcos curriculares deben modernizarse para alinearse con las necesidades reales y cambiantes del mundo laboral (Foxley, 2024; Espinoza et al., s.f.).
La brecha en la formación docente
La gestión de un liceo TP no puede ser la misma que la de un liceo científico-humanista, especialmente porque el perfil del profesorado es muy diferente. Un dato contundente: seis de cada 10 docentes en la EMTP no cuentan con formación pedagógica formal. En cifras, esto equivale al 58% o 60% de los profesores de la modalidad (Díaz Costa, 2022; Universidad de Chile, 2022). Esto significa que la mayoría de quienes imparten los módulos técnicos son profesionales expertos en su área, pero no cuentan con las herramientas didácticas para diseñar experiencias de aprendizaje auténticas, gestionar un aula diversa o evaluar por competencias de manera efectiva. La Comisión Asesora de Formación Técnico Profesional estimaba ya hace algunos años que más de la mitad de los docentes de la EMTP carecían de un título pedagógico (Díaz Costa, 2022).
La sobrecarga docente es otro factor crítico. Una investigación de De la Torre (2023) señala que "la deficiente gestión de las horas no lectivas genera una sobrecarga laboral en los docentes de enseñanza media, provocando una alta insatisfacción laboral" (BCN, s.f.). Este escenario evidencia la necesidad de un nuevo contrato docente que contemple tiempos reales para la planificación colaborativa, la actualización tecnológica y el diseño de proyectos integradores con el sector productivo, especialmente cuando se trata de una modalidad que demanda una formación práctica y actualizada.
Gestión basada en indicadores de eficiencia
La administración de un liceo TP no puede medirse con los mismos indicadores de eficiencia que se usan en un establecimiento científico-humanista. Mientras en la EMCH los principales indicadores de logro suelen estar asociados a resultados en pruebas estandarizadas (SIMCE, pruebas de acceso a la educación superior), en la EMTP los indicadores deben incorporar variables como la tasa de titulación, la inserción laboral, la pertinencia de las competencias técnicas, la cantidad y calidad de las prácticas profesionales, y la continuidad de estudios en la educación superior técnico-profesional (ESTP).
De hecho, los datos sobre deserción en la ESTP son alarmantes. Un estudio reciente (Fonseca Grandón, 2024) advierte sobre los desafíos institucionales de la deserción en la educación superior técnico profesional y propone un modelo explicativo-predictivo como estrategia de retención. La ausencia de estos indicadores en la gestión de los liceos TP dificulta la detección temprana de trayectorias de riesgo. Cuando la gestión se centra exclusivamente en la retención escolar y los resultados académicos generales, se pierde de vista la calidad de la empleabilidad futura y la relevancia de los aprendizajes.
Incorporar este enfoque implica transitar hacia una gestión basada en datos y mejora continua, lo que requiere que los equipos directivos y los docentes manejen herramientas de análisis de información, ciclos PHVA y sistemas de seguimiento individualizado, áreas en las que, en general, existe una importante brecha de formación.
La articulación con el mundo productivo
La EMTP no puede operar en aislamiento. Para cumplir su rol, requiere una vinculación efectiva con el sector productivo, que no se limite a algunas visitas a empresas o a una práctica profesional de último año. Es necesario avanzar hacia la formación dual y la alternancia, estrategias que combinan el aprendizaje en el liceo con la experiencia práctica en la empresa.
Según el MINEDUC (2025), aparte de los liceos estándar, existen otros 42 establecimientos que ofrecen especialidades de EMTP para jóvenes y adultos, con más de 4.600 estudiantes en 2025. Sin embargo, la formación dual sigue siendo todavía una realidad marginal en relación con la matrícula total de la EMTP.
El problema de fondo es que los liceos, en la práctica, no cuentan con estructuras ni tiempos para gestionar estas alianzas. Si el equipo directivo está saturado con tareas administrativas y de gestión escolar, la articulación con las empresas queda relegada. Para transformar esta situación, se requiere un cambio sistémico que incluya la creación de consejos asesores locales, la flexibilización de los horarios escolares y la incorporación de profesionales especializados en gestión de relaciones institucionales dentro de los equipos directivos.
Además, es fundamental que los propios docentes tengan experiencia previa o vínculos activos con el sector productivo. Existen programas que buscan fortalecer la reinserción de los docentes especialistas en el sector productivo y promover su actualización constante en nuevas tecnologías (Arias, s.f.). La formación continua de los profesores es un piso indispensable para que la EMTP pueda cumplir su promesa de empleabilidad y desarrollo.
El marco normativo: una oportunidad y una tensión
El sistema educativo chileno cuenta con un marco normativo que, bien aplicado, podría contribuir a la transformación de la EMTP. La Ley 21.040 (2017), que creó el Sistema de Educación Pública y los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP), establece principios como la calidad integral, la inclusión, la participación y la pertinencia territorial (BCN, 2017). Este último es particularmente relevante para la EMTP, ya que plantea la necesidad de que la oferta formativa responda a las necesidades específicas de cada territorio y su tejido productivo (Garretón, 2022).
Sin embargo, la implementación de los SLEP ha sido compleja para la EMTP. Algunos análisis advierten que la nueva institucionalidad podría incluso poner en riesgo los liceos de administración delegada, que históricamente han articulado la oferta con las demandas de ciertos sectores productivos (Ciper Chile, 2022). La tensión entre la estandarización y la autonomía regional es un desafío que la política educativa aún no ha resuelto (Leiva-Guerrero, 2024).
Por otra parte, el Decreto 67/2018, que establece normas mínimas sobre evaluación, calificación y promoción, promueve una evaluación con uso formativo, integrada al proceso de enseñanza-aprendizaje y basada en evidencia (MINEDUC, 2018). Este enfoque es compatible con la gestión basada en datos y la mejora continua que la EMTP necesita. Sin embargo, como señala un análisis reciente, "el Decreto 67 no es solo una normativa técnica, es una invitación a cambiar la cultura evaluativa desde la sala de clases" (Umaximo, 2025). En la práctica, las culturas evaluativas de los liceos siguen ancladas en la lógica de la prueba escrita y la calificación sumativa, con escasa implementación de rúbricas de desempeño, evaluación por proyectos o autoevaluación.
Para que el Decreto 67 contribuya realmente a la mejora de la EMTP, es necesario invertir en formación docente, en evaluación auténtica y en el diseño de instrumentos pertinentes a las especialidades técnicas.
Conclusiones: una administración debe adaptarse a su propósito
Administrar un liceo técnico-profesional con la misma lógica con que se gestiona un liceo científico-humanista no es solo una imprecisión administrativa; es un error estratégico que empobrece la calidad de la educación y desaprovecha el potencial de cientos de miles de jóvenes. Datos como la alta vulnerabilidad de los liceos TP, la falta de formación pedagógica de sus docentes y la rigidez curricular lo confirman.
La buena noticia es que existe una hoja de ruta clara para la transformación: actualizar los marcos curriculares, implementar formación dual a gran escala, profesionalizar a los docentes técnicos en pedagogía, fortalecer la vinculación con las empresas, y adoptar sistemas de gestión basados en datos y mejora continua. Todo ello, en el marco de una política de Estado que reconozca a la EMTP como un pilar fundamental para el desarrollo económico y la movilidad social.
El país no puede darse el lujo de seguir administrando un sistema que promete empleabilidad y desarrollo, con herramientas y mentalidades del siglo pasado. La EMTP necesita un modelo de gestión con identidad propia, y esa identidad comienza por entender que técnicos y profesionales no se forman con los mismos métodos ni con los mismos indicadores.
Referencias
- Arias, E. (s.f.). Educación Técnico Profesional en Chile. Skills for Employment. Recuperado de https://www.skillsforemployment.org
- Biblioteca del Congreso Nacional de Chile [BCN]. (2017). Ley 21.040: Crea el Sistema de Educación Pública. Recuperado de https://www.bcn.cl
- Biblioteca del Congreso Nacional de Chile [BCN]. (s.f.). Reestructuración de la Proporción de Horas Lectivas y No Lectivas. Recuperado de https://www.bcn.cl
- Ciper Chile. (2022, enero 3). Hacia una nueva educación pública: desafío clave para el país. Recuperado de https://www.ciperchile.cl
- De la Torre. (2023). Manejo de las horas no lectivas y su relación con la insatisfacción laboral en los docentes de enseñanza media. [Investigación].
- Díaz Costa, E. (2022). Modelos predictivos de la competencia pedagógica en docentes de la Educación Media Técnico Profesional. SciELO Chile.
- Espinoza, Ó., et al. (s.f.). Evaluación y Proyecciones de la Formación Diferenciada de la EMTP. Equidad en Educación.
- Fonseca Grandón, G. (2024). Abandono en carreras de la Educación Superior Técnico Profesional: Desafíos institucionales. SciELO Chile.
- Foxley, A. (2024). Una propuesta para la formación docente en la EMTP. Acción Educar.
- Garretón, M. (2022). Brechas y desafíos organizacionales en la implementación de los Servicios Locales de Educación Pública. Revista Chilena de Derecho, Universidad Católica de Chile.
- Grupo Educar. (2026, enero 20). La nueva actualización curricular en la EMTP. Recuperado de https://www.grupoeducar.cl
- JUNAEB. (2020). Índice de Vulnerabilidad Escolar (IVE). Recuperado de https://www.junaeb.cl
- Leiva-Guerrero, M. V. (2024). Principales tensiones y desafíos para los directores en el contexto de la Nueva Educación Pública. Calidad en la Educación.
- MINEDUC. (2018). *Decreto 67/2018: Aprueba normas mínimas nacionales sobre evaluación, calificación y promoción*. Recuperado de https://www.bcn.cl
- MINEDUC. (2025). Estrategia Nacional de Educación y Formación Técnico Profesional. Recuperado de https://www.mineduc.cl
- Umaximo. (2025, marzo 28). Decreto 67: Guía Práctica para Evaluar y Calificar en Chile. Recuperado de https://www.umaximo.com
- Universidad de Chile. (2022, agosto 25). Cerca del 60% de los docentes de la Educación Media Técnico Profesional no tiene título pedagógico. Recuperado de https://www.uchile.cl
